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9 de febrero de 2024 · 8 min de lecturaFamilia
Las palabras que Lucas Abadía, papá del Gimnasio Santamaría de la Sabana, les dedicó en nombre de las familias a los niños que terminaban la primaria. Con una versión corta y claves para escribir el tuyo.

Si te pidieron dar un discurso de padre de familia para graduación de primaria, este texto te puede servir de punto de partida. Es el que Lucas Abadía, papá del Gimnasio Santamaría de la Sabana, colegio católico de Cajicá y Chía, escribió en nombre de las familias para la graduación de primaria de 2024.
Un discurso de graduación de primaria tiene una tarea delicada. Les habla a niños que se sienten grandes con su toga y su birrete y, al mismo tiempo, les recuerda a los papás, sin que suene a despedida triste, que sus hijos empiezan a caminar con más autonomía. Aquí encuentras el discurso completo, una versión corta para adaptar y las claves que lo hacen funcionar. Lo publicamos porque dice algo que en el colegio creemos de verdad: crecer no es dejar de jugar, equivocarse no es fracasar y nadie hace el camino solo.
Si estás preparando un discurso de graduación de primaria, estas son las ideas que sostienen el de Lucas. Sirven para casi cualquier ceremonia:
Un consejo práctico: si vas a adaptarlo, que sea breve. Los graduandos, y sus hermanos menores en el público, agradecen un discurso que se pueda escuchar sin mirar el reloj.
Este es el texto que Lucas tituló «Carta a un niño que está creciendo».
Antes que nada, quiero compartirles mi sentir de padre: estoy muy emocionado de verlos hoy aquí, con toga y birrete. Han avanzado un gran tramo en esta primera etapa del camino, en la que descubrieron una inmensa cantidad de cosas que ni siquiera sabían que existían. Han crecido jugando, tocando con sus manos, saboreando, observando con ojos atentos y escuchando este universo que se abre delante de ustedes.
Conocieron las letras, las vocales y las consonantes, y aprendieron a leer y a escribir. Descubrieron el uno, el dos y hasta el diez, y hoy saben sumar y restar números simples y fraccionarios. Descubrieron que en su mente nacen grandes ideas y aprendieron a comunicarlas con bastante claridad. Los hemos visto esforzarse para controlar el miedo a equivocarse y, después de superar la vergüenza, volver a tomar ánimo para compartir lo que aprendieron.
Han reunido herramientas que manejan cada día con destreza y valentía. Es un logro enorme. Por eso hoy, en nombre de los padres del Gimnasio Santamaría de la Sabana, queremos felicitarlos por haber llegado hasta aquí con los brazos en alto. Los aplaudimos y también los animamos, porque empieza una nueva etapa en la que usarán todo lo que aprendieron y encontrarán muchas herramientas más.
Hay quienes piensan que llegó la hora de despedirse de la etapa en la que el juego fue la herramienta más útil para aprender. No es así. A cualquier edad, el juego es el medio más eficaz para ejercitarse, experimentar, asimilar y formarse.
Sigan creciendo, sigan atentos para ver cómo pueden participar del juego en este nuevo momento de aprender. Corran, salten, disfruten lo que hacen.
Caminen con los ojos bien abiertos y los oídos muy atentos, con todos los sentidos despiertos: así entrarán en contacto con lo que no conocen y lo aprehenderán.
En este camino encontrarán obstáculos, pendientes altas y algunos valles. Caminen sin temor. Si tropiezan y caen, observen con calma qué los hizo fallar. Antes de buscar culpables, mírense a ustedes mismos y piensen dónde estuvo el error, para saber afrontarlo si otro obstáculo se asoma más adelante. Cuando estén de pie otra vez, sacúdanse el polvo, curen las heridas, acomódense bien los zapatos y no dejen de avanzar, de sorprenderse, de preguntar, de descubrir, de analizar y de debatir.
Todavía hay mucho por conocer. Ustedes, niños que se están volviendo jóvenes, disfruten lo que son, porque no hay afán. Cada día es un nuevo despertar a cosas maravillosas: algunas fáciles de asimilar y otras difíciles de entender. Con esfuerzo y persistencia avanzarán. Habrá cuestas que produzcan desaliento y frustración, pero no están solos: junto a ustedes estamos sus padres y sus maestros, haciendo fuerza y emocionados de vivir estas experiencias a su lado.
No dejen de pedir consejo a quienes ya recorrimos esta senda. Los que estamos aquí los amamos y, con algo de experiencia, estamos dispuestos a responder sus inquietudes, con el único interés de transmitirles lo que, mucho o poco, hemos aprendido. Atrás quedó la primaria. Van a empezar a soltar esa mano que los sostiene desde pequeños y, al ejercitar sus músculos, darán grandes pasos y descubrirán que pueden caminar con cierta autonomía. Ahí estaremos, atentos, para que encuentren su propio ritmo.
Despiértense pensando en que cada día traerá sus propias aventuras, no solo en el aula, sino también en los corredores y en los lugares donde jugarán, compartirán, se esforzarán, servirán y ayudarán. Notarán que su manera de ver el mundo va a cambiar. A ratos sentirán que lo pueden atrapar con las manos; otras veces verán que es inmenso y que queda mucho por descubrir. Después de asombrarse, no se amilanen: reconocer que no sabemos algo es el primer peldaño para vencer la ignorancia.
Cuando encuentren algo nuevo, algo de lo que no tenían idea, láncense con todas las preguntas que les surjan, como si tuvieran hambre de eso que desconocían. No tengan miedo de indagar, de escarbar y de resolver sus inquietudes. Las investigaciones y los proyectos los pondrán a pensar, a detenerse y a reflexionar, para seguir adelante con seguridad.

Pronto descubrirán la belleza de la biología, se asombrarán con los elementos y sus reacciones químicas y, más adelante, verán el poder de la física, cuando puedan identificar y calcular algunas de las fuerzas del universo que tienen efecto sobre todos nosotros. También se encontrarán con problemas más complejos de álgebra, geometría, trigonometría y demás «metrías» que hay que conocer. Tranquilos: no muerden, y son muy útiles.
En este camino conocerán los problemas sociales, históricos y políticos que forman parte de la realidad de los adultos, hacia donde ustedes van. Podrán formarse sus propias opiniones y tendrán nuevas herramientas para exponer sus argumentos, sustentar sus ideas y proponer soluciones. Entonces entenderán que el conocimiento es indispensable para formar un criterio. Pero ese criterio debe apoyarse en principios morales sólidos, en los que también se ejercitarán, para ser personas de convicciones firmes, capaces de tomar decisiones sin dejarse llevar por ideas sin fundamento ni por modas pasajeras.
Delante de Dios, empiecen a reconocer los límites que deben ponerles a sus deseos y pasiones, para no ser arrastrados por las corrientes fuertes que encontrarán en el camino. Condúzcanse con sabiduría y prudencia, para ser útiles a una sociedad que necesita personas con valores y buenas acciones.
Jóvenes: hoy los felicitamos y los animamos a seguir adelante, erguidos, seguros y sin miedo, con la mirada puesta en lo que viene, porque dondequiera que vayan, Dios está con todos los que lo aman, y Él sostendrá sus manos y guardará sus pisadas.
Si necesitas algo más breve, esta versión resume el discurso de Lucas y se lee en unos dos minutos. Cámbiale lo que haga falta para que suene a tu familia y a tu colegio.
Queridos niños: hoy, en nombre de los padres de familia, quiero decirles que estamos muy emocionados de verlos aquí, con toga y birrete.
En la primaria aprendieron a leer y a escribir, a sumar y a restar, y descubrieron que en su mente nacen grandes ideas. Los vimos vencer el miedo a equivocarse y volver a intentarlo. Es un logro enorme, y hoy lo aplaudimos.
Empieza una nueva etapa. No dejen de jugar: a cualquier edad, el juego es una de las mejores formas de aprender. Caminen con los ojos bien abiertos y todos los sentidos despiertos.
Encontrarán obstáculos. Si tropiezan, mírense a ustedes mismos antes de buscar culpables, sacúdanse el polvo y sigan adelante. No están solos: sus padres y sus maestros estamos a su lado.
En la secundaria van a descubrir la biología, la química, la física y el álgebra. No les tengan miedo: no muerden, y son muy útiles. Pregunten todo lo que no sepan, porque reconocer que no sabemos algo es el primer paso para aprender.
Formen su criterio sobre principios sólidos, para no dejarse llevar por modas pasajeras. Y dondequiera que vayan, recuerden que Dios está con todos los que lo aman: Él sostendrá sus manos y guardará sus pisadas.
¡Felicitaciones, graduandos!
El discurso también deja pistas para los papás, no solo para los graduandos:
Si tu hijo está terminando la primaria, estas preguntas, tomadas de lo que plantea el discurso, pueden abrir una buena conversación en la mesa:
En el Gimnasio Santamaría de la Sabana, la primaria se vive en la sede de Cajicá y la secundaria, de sexto a once, en la sede de Chía. Cambia el lugar, pero no la forma de acompañar: grupos de máximo quince estudiantes, profesores que conocen a cada uno y una formación en la fe que continúa en la clase, en la Misa semanal y, en secundaria, en el Curso de estudiantes virtuosos, donde los adolescentes trabajan identidad, toma de decisiones y proyecto de vida.
Puedes conocer cómo acompañamos la fe de los estudiantes en formación católica. Si estás buscando colegio para tu hijo en la Sabana, te puede servir nuestra guía Colegios en Cajicá: cómo elegir el mejor para tu hijo. Y si te interesa cómo formar criterio en la adolescencia, sigue con Fraude escolar: qué referentes les damos a los jóvenes.
Conviene reconocer lo que los niños aprendieron, felicitarlos y animarlos para la nueva etapa, recordarles que equivocarse es parte de aprender, decirles que no caminan solos y darles un horizonte. En una familia católica, ese horizonte es Dios.
Lo mejor es que sea breve: unos cinco minutos leído con calma, es decir, entre 600 y 700 palabras. La versión corta de este artículo se lee en unos dos minutos.
Puedes tomarlo como inspiración y adaptarlo a tu familia y a tu colegio. Si citas frases textuales, menciona a su autor, Lucas Abadía.
Soltando la mano poco a poco: dejar que dé pasos con más autonomía, tratar el error como parte de aprender, preguntarle qué descubrió y no solo qué nota sacó, y acompañar su fe.
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